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Jhafis Quintero


[28 de fevereiro de 2019]  


La relación entre el cuerpo humano y la idea de encarcelamiento es, de cierta manera, una de las fuerzas motoras de la investigación de Jhafis Quintero. Con una carrera de dos décadas, su trabajo se desarrolla a partir de diversos medios que observan las muchas prisiones por las cuales la existencia humana puede pasar. Una de ellas, inevitablemente, es la del propio cuerpo - el pedazo de carne, huesos y órganos en que nacemos es nuestra mayor prisión y con él tenemos que convivir diariamente. Es a partir de su materia que transformamos el mundo y, en el caso de cualquier insatisfacción anatómica, es a partir de su propia sustancia que cualquier alteración debe ser operada - así como un pedazo de arcilla, el acto de moldear tiene sus límites físicos.

Cuando observamos su trayectoria, notamos como uno de sus constantes lenguajes el uso del video para explorar los límites de su propio cuerpo. Además, la producción de objetos -que a veces pueden ser accionados por el propio público- también se trata de una opción recurrente. Algunos objetos producidos y presentados por Quintero son correspondientes a la propia escala humana - pasibles de ser cogidos con las manos, dialogan con el readymade y la apropiación de objetos ya existentes en el mundo y, naturalmente, dotados de un campo simbólico.



En la presente exposición percibimos la continuidad de esos aspectos de su investigación en una instalación pensada especialmente para el Centro Cultural de España. Las diez jaulas se colocan lado a lado y ocupan el espacio de forma simétrica. Como ataúdes verticalizados, la medida de esos poliedros hace que rápidamente humanizamos sus escalas. Hechos de metal, el hecho de que estas estructuras estén sostenidas por carritos de carga también nos permite rápidamente leerlas a través del carácter utilitario que evocan. Si en cuanto a su altura nos recordamos de la anatomía humana, es en su anchura que la claustrofobia de la instalación es evocada - su forma estrecha recuerda una perversa jaula animal. Es una sugerencia de la objetivación y encarcelamiento del cuerpo humano.

Dentro de cada jaula, una secuencia de videos presentados en pequeños monitores. Hechos en colaboración con la artista italiana Paola Mancini, en estos trabajos ambos artistas apagan sus cuerpos a partir del uso de tinta negra. Los vídeos confunden frente y fondo, claro y oscuro, y, condicionados en esas cajas, añaden a la dramaticidad de su propia materialidad. En silencio, esos cuerpos desaparecen ante nuestra mirada, de la misma manera que la población carcelaria es silenciada de manera continua en la mayor parte del mundo. Además de esa lectura más sociológica y política del trabajo, no se hace difícil también verlo de manera más abierta y existencialista en su reflexión en cuanto a la dicotomía entre aparición y desaparición - nos muestrearnos y nos escondernos - contenida en cada uno de nosotros.



Esa es la calle de la amargura que cada uno de nosotros tiene dentro de sí - entre declarar y silenciar, entre transparencia y opacidad. Seguimos vivos como esas solitarias lámparas dentro de cada una de esas jaulas, pero el silencio y la opción por la penumbra se configuran como posturas quizá más críticas que los excesos de las palabras.


(texto relativo à exposição “Condicionamento operante”, de Jhafis Quintero e Paola Mancini no Centro Cultural de España, na Ciudad de Panamá, no Panamá, aberta entre 28 de fevereiro e 19 de abril)
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